Archivos diarios: 20 de febrero de 2014

TRABAJOS EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD

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UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA NO EXCLUIRSE DE LA ESCUELA Y SEGUIR ESTUDIANDO CON SUS COMPAÑEROS DE CLASE

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1. ¿En qué consisten los trabajos en beneficio de la comunidad?
Los trabajos en beneficio de la comunidad son actividades de utilidad pública o social, que se llevan a cabo en entidades públicas o en entidades privadas sin ánimo de lucro. Se introdujeron por primera vez en 1995 y su finalidad es la reeducación y reinserción social de personas que han cometido una falta o delito. Sustituyen a las penas de hasta dos años y, por ello, la ley exige su relación con la infracción que se haya cometido.
A partir de esta novedad del Código Penal, en algunos centros educativos de nuestro país se aplicó esta idea como medida alternativa y complementaria a las sanciones disciplinarias del alumnado. El objetivo es darle un carácter pedagógico a la sanción, provocando en el alumnado un proceso de reflexión interior acerca de su comportamiento, por un lado, y un proceso de sensibilización con las diferentes problemáticas sociales de su entorno inmediato, por otro.
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La medida, afectaría a los alumnos sancionados con la expulsión temporal del centro y supondría la colaboración tanto del Ayuntamiento como de las diferentes asociaciones de carácter social del entrono. El alumno cumpliría la sanción que le fuera impuesta realizando trabajos en beneficio de la comunidad. Ésta es una medida alternativa que comporta una función reeducativa, a la vez que permite al sancionado realizar algo útil y provechoso para la sociedad.
2. Procedimiento y seguimiento
Los trabajos en beneficio de la comunidad podrán realizarlos aquellos alumnos que sean privados de su derecho a participar en el normal desarrollo de las actividades lectivas.
El trabajo podrá realizarse en horario de mañana, de tarde o en ambos en función de la naturaleza del mismo y de la disponibilidad de los organismos y asociaciones colaboradoras, implicando una reducción de los días de expulsión del centro si el alumno cumple con el compromiso pedagógico. Si fuera posible el alumno sancionado compaginará la realización del trabajo con la asistencia a todas las clases o algunas de ellas en el instituto.
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La supervisión de las actividades será llevaba a cabo por el responsable designado de cada organismo público o asociación colaboradora para tal fin. La responsabilidad sobre los actos cometidos por el alumno en el desarrollo del trabajo, y que pudieran ser constitutivos de una falta o delito, será siempre de los tutores legales del mismo.
3. ¿Cómo implantar la medida?
A través de la firma de un convenio entre el I.E.S. San José, el Ayuntamiento y las asociaciones del entorno. Este debe establecer una serie de acuerdos entre dichas entidades de forma que queden contemplados todos los aspectos así como el papel de los distintos agentes implicados.
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4. Aclaraciones
Los trabajos en beneficio de la comunidad suponen una medida en consonancia con la Orden de Convivencia, de 20 de junio de 2011, y con el enfoque que la Administración educativa en Andalucía tiene de la convivencia: las conductas contrarias no se castigan, sino que se corrigen. Y no se trata de un eufemismo sino de una línea de actuación.
Por otro lado, está en consonancia también con la política educativa no excluyente que está llevando la Consejería de Educación y que permite que en nuestros centros de secundaria puedan estudiar juntos alumnos “conflictivos” -que antes expulsábamos sin más- con aquellos que, además de brillantes, cumplen las normas de manera ejemplar. Y ese es el fondo de la filosofía pedagógica de esta medida también. A partir de ahora se ofrece a estos alumnos la oportunidad de seguir sus estudios junto a sus compañeros y amigos de la adolescencia, para que no se distancien de su instituto, enseñarles a emplear el sentido común y no caer en la dinámica nefasta y dañina para su futuro, de buscar refugio en su casa ante el fracaso de su negativa actuación en la escuela, de afrontar sus errores y aceptar la responsabilidad de su formación y del comportamiento en un instituto que tiene sus normas; normas que son de obligado cumplimiento.
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Tenemos que dejar bien claro que no sustituimos una sanción de expulsión por una supuesta “condena a trabajos forzados”, no estamos haciendo eso, lo que ofrecemos al alumno y a su familia es la gran oportunidad del que el menor comprenda que ha cometido un error y que puede subsanarlo reflexionando sobre la falta que ha cometido, comprometiéndose en un trabajo solidario que le revelará que laenseñanza y el aprendizaje no están limitados por los muros del instituto donde estudia sino que va mucho más allá y abarca también la comunidad donde vive que es, sin lugar a dudas, el ejemplo más cercano de la sociedad a la que tendrá que enfrentarse cuando termine sus estudios.
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El alumno y su familia deben tener claro que nuestro propósito es ayudar al estudiante, hacerle comprender que el sistema educativo le ofrece la oportunidad de corregir su comportamiento y tome las decisiones correctas. No existe fracaso más grande que el excluirse uno mismo de su escuela, de desaprovechar la oportunidad de formarse, de educarse junto a sus compañeros y de adquirir los conocimientos y acreditaciones necesarias para incorporarse a una sociedad cada vez más compleja y competitiva en la que apenas tendrán oportunidades sin una buena formación para ganarse la vida.
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Debe quedar bien claro que el “territorio de la escuela” es el territorio del diálogo donde debe imperar un clima de respeto, de negociación, de la paz y del sosiego necesarios para enseñar y aprender.
No está de más recordar que la enseñanza pública cuesta mucho dinero y que todos los ciudadanos la pagamos con nuestros impuestos; que esto supone un gran esfuerzo económico de la sociedad para con sus jóvenes, para prepararlos con los conocimientos indispensables, para que se busquen la vida en una sociedad que se rige básicamente por criterios mercantiles de rentabilidad y de gasto público.
Por tanto, no hay indignidad, ni castigo, ni condena, en promover el voluntariado y la solidaridad en su comunidad; para que el alumno sancionado comprenda que tiene que hacer algo por la sociedad que le ha ofrecido una educación muy cara, para que pueda incorporarse a un mercado de trabajo cada vez más competitivo. Un mundo en el que nadie le dará nada gratis.
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Otro aspecto muy positivo de la medida es queconseguimos la colaboración de las familiasen la acción sancionadora del instituto. Ante la expulsión de un alumno, los padres suelen manifestar su rechazo y desaprobación. Sin embargo, con los trabajos en beneficio a la comunidad conseguimos (en la inmensa mayoría de los casos) que los tutores legales autoricen a sus hijos a realizarlos y, además, que se queden satisfechos. Con esta medida, el instituto está dando una alternativa distinta a la expulsión a padres y a alumnos. En este sentido, son precisamente las alternativas las que facilitan, al final, el entendimiento y la colaboración entre los distintos sectores de la Comunidad Educativa. De esta forma, la acción correctora es más eficaz ya que la familia apoya la sanción y se evita el refuerzo, por parte de los padres, de las conductas contrarias del alumno, que puede producirse con la expulsión tradicional. En definitiva, escuela y familia consiguen caminar en la misma dirección en la educación del alumnado.
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Por último, conviene decir que se trata de una medida individualizada, ya que tiene al alumno como centro de la acción sancionadora. Se le sugiere un servicio en función de sus circunstancias académicas y personales, por un lado, y en función de la conducta errónea, por otro.

David Romero Martín (Jefe de Estudios) IES San José  –  Cortegana (HUELVA)

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TALLER DE HABILIDADES SOCIALES

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NO ABANDONAR A NUESTRO ALUMNO Y FAVORECER SU INTEGRACIÓN ESCOLAR

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¿En qué consiste?

Consiste en realizar actuaciones directas y personalizadas con el alumnado que presenta serias dificultades en su adaptación al centro escolar y en la relación con compañeros y profesores.

¿Para qué se crea?

Se crea para el tratamiento individualizado del alumnado que, como consecuencia de la imposición de una corrección o medida disciplinaria, se ve privado de su derecho a participar en el normal desarrollo de las actividades lectivas.

Objetivos:

  1. Mejorar el clima de convivencia del Centro.
  2. Favorecer la integración escolar de estos alumnos como requisito imprescindible para su posterior integración social y laboral.
  3. Habilitar un espacio que proporcione al alumnado las condiciones necesarias para reflexionar sobre su conducta.
  4. Mejorar la vida académica y personal del alumno o alumna.
  5. Posibilitar el que aprendan a responsabilizarse de sus propias acciones, pensamientos, sentimientos y comunicaciones con los demás.
  6. Contribuir a desarrollar actitudes cooperativas, solidarias y de respeto.
  7. Reconstruir y favorecer su autoestima y autocontrol.
  8. Evitar la desconexión de la dinámica escolar y lagunas que puedan producir como consecuencia de la inasistencia total al centro por motivos de sanción.

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Identificación de los destinatarios:

  1. Alumnos con partes de incidencias por la reiteración de conductas contrarias a las normas de convivencia.
  2. Alumnos con una preocupante escasez de habilidades sociales y que hayan sido amonestados por escrito como consecuencia de esa circunstancia.
  3. Alumnos apercibidos con graves problemas de autocontrol.
  4. Alumnos sancionados con trastornos de conducta dictaminados por el Departamento de Orientación o algún servicio de Salud Mental reconocido.
  5. Alumnos sancionados cuyas familias no colaboran adecuadamente con el centro escolar en la intervención conjunta ante estos problemas.

Requisitos y procedimiento para ser derivados:

  1. El alumno podrá acudir cuando se vea privado de su derecho a participar en el normal desarrollo de las actividades lectivas por una sanción.
  2. No todos los alumnos sancionados tienen que ser derivados a dicho taller.
  3. Ante una sanción de expulsión del centro, el Jefe/a de Estudios recabará la opinión del tutor y del Departamento de Orientación, sobre la conveniencia de derivación al taller.
  4. Será preciso que los alumnos y sus padres suscriban un compromiso.
  5. El horario de permanencia en el taller dependerá del personal del Departamento de Orientación existente para su atención.
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  7. En número máximo de alumnos que asisten simultáneamente al taller no debe exceder de tres.
  8. El número de veces que un alumno es derivado al taller no debería sobrepasar las dos veces por curso.
  9. El periodo mínimo de asistencia al taller será de dos semanas y el máximo de un trimestre.

Criterios pedagógicos:

El Departamento de Orientación preparará actividades centradas en: 

  • Aumento del autocontrol.
  • Mejora de la autoestima.
  • Análisis de conflictos y forma de resolución de los mismos de forma no violenta.
  • Desarrollo de empatía.
  • Desarrollo de habilidades sociales y emocionales.

Seguimiento:

  • El Departamento de Orientación acordará con la Jefatura de Estudios el número de sesiones que un alumno sancionado deberá asistir.
  • El responsable del taller rellenará la hoja de seguimiento.
  • Cuando el alumno no cumpla los acuerdos suscritos será retirado del taller y se le aplicará la sanción inicial.

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Conclusión:

La derivación al taller podrá suponer una alternativa, por tanto, a la expulsión del centro, siempre y cuando el alumno/a se comprometa a comportarse de manera correcta, a realizar las tareas que se le propongan y a asistir puntualmente a todas las sesiones.

CONSUMO DE DROGAS EN LOS INSTITUTOS

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ARTÍCULO PUBLICADO EN “EL PAÍS” EL 28 DE JUNIO DE 2009:

TODO SOBRE LA ECUACIÓN PORRO-RECREO

Frente a quienes ven una relación entre consumo de ‘cannabis’ y fracaso escolar, los educadores insisten en que el problema no se puede reducir a una sola causa

Verónica, 15 años, espera ante la puerta de su colegio con un cigarro en la mano. Viste uniforme escolar -falda, calcetines por la rodilla y una larga hilera de pulseras, su toque personal-, tiene la tez blanca, ojos rasgados y el desparpajo suficiente para quedar con una periodista desconocida que quiere hablar sobre porros. Del centro, un concertado religioso de una zona de clase media-alta de Madrid, entran y salen niños de distintas edades. Acaba el curso y se palpa su excitación.

De gesto dulce y buenos modales, Verónica es hija de dos profesionales cualificados que se preocupan por su educación. Cuando su madre se enteró de que había empezado a fumar cigarrillos (el inconfundible tufo del humo en la ropa) tuvo con ella una larga conversación sobre las consecuencias del tabaco y le mostró fotos de pulmones machacados por años de consumo. “Pensé que me iban a matar pero no fue para tanto”.

Así que sus padres saben que fuma. Lo que no saben (o eso opina su hija) es que también fuma porros. Y bastantes. Verónica siempre lleva consigo un neceser negro que hoy contiene dos paquetes de papel de liar, un cenicero portátil para las colillas -”No hay que dejar pruebas”- y dos chinas de hachís, “la vieja y la que acabo de comprar”. Cuando está en casa, envuelve el neceser entre ropa y lo oculta en un cajón de su armario.

El breve historial de consumo de cannabis de Verónica no es excepcional: “A los 13 años los probé con una vecina. Empecé a fumar de vez en cuando y le fui cogiendo el gusto. Mi 14 cumpleaños lo celebré fumando. Al principio iba a pillar al Retiro, pero era muy malo. Ahora le compro a uno del barrio que tiene mi edad”.

Verónica fuma porros de forma habitual, a veces por la mañana o durante el recreo, siempre fuera del centro. “Por las mañanas, a las ocho, mi madre me deja en una esquina y a veces antes de entrar al colegio me fumo uno en un parque que hay cerca”. ¿Que por qué lo hace? “Por la sensación, porque me da la risa… La clase se me hace más amena y me imagino cosas graciosas o me da por estar en mi mundo. Una vez llevaba los ojos muy rojos y la profesora me preguntó que qué pasaba. Estoy resfriada, le dije. Nunca se pispan”.

Uno de cada cinco chavales de entre 14 y 18 años fuma porros de forma habitual, según la Encuesta Estatal sobre Drogas en Enseñanzas Secundarias. El dato se mantiene estable respecto a la encuesta anterior (2006), pero no hay que olvidar que entre 1994 y 2004 el consumo de cannabis por parte de los adolescentes se duplicó.

Más preocupante es el caso de los adolescentes que fuman a diario: un 3,2% (el porcentaje aumenta con la edad y se sitúa en un 7,2% para los alumnos de 18 años). Algunos lo hacen fuera del centro, por la mañana o durante al recreo. ¿Y dentro? Aunque las consecuencias son graves (de 7 a 29 días de expulsión), sucede. Dos alumnas de un instituto público madrileño resoplan ante la pregunta: “Claro que se fuma también dentro. En el patio tras un muro, en el baño. Los jefes de estudio miran un poco, tiramos las colillas y punto. Es imposible controlarlo”.

Que las consecuencias del consumo moderado de cannabis no son, de media y obviando las excepciones, catastróficas, parece evidente. Quizá usted fumó porros en el instituto y hoy tiene una vida perfectamente normal. Sin embargo, y según el nivel de consumo y demás factores del entorno del menor, hay voces alarmadas por las consecuencias académicas del elevado (que no generalizado) consumo de cannabis de los adolescentes hoy en día.

“En España aceptamos sin mucha alarma el que seamos el país con más fracaso escolar y con más consumo de cannabis por parte de los adolescentes, pero si ligas ambas cosas es muy preocupante”, dice Miquel Casas, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. “Todas las drogas afectan al rendimiento intelectual en un sentido u otro. Concretamente el cannabis produce trastornos en los procesos básicos en los que se apuntala el pensamiento: la atención, la concentración y la abstracción, los tres pilares necesarios para pensar y mucho más para estudiar. Afecta a estas funciones y por tanto afecta al rendimiento escolar, especialmente en edades en las que el cerebro aún no es maduro. Se ha estudiado a individuos con bajo rendimiento que toman cannabis, alcohol, etcétera, pero no lo contrario [el efecto en el rendimiento de quien toma estas sustancias]

. ¿La gente que fuma cannabis tiene menos rendimiento escolar? Sí. Siempre hay quien dice, pues éste ha fumado siempre y no le ha pasado nada. Ya, pero a lo mejor ha pasado de matrículas a notables”.

En la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar 2002 de la Comunidad de Madrid, los propios alumnos reconocen que el cannabisles produce pérdidas de memoria (30,5%), dificultad para estudiar o trabajar (19,7%), tristeza, apatía y depresión (17,1%), y enfermedades o problemas físicos (6,6%).

“En los centros vemos a chavales que fuman a diario”, explica Vicente Carrión Arregui, profesor de Filosofía de un instituto de Miranda del Ebro (Burgos) y autor habitual de columnas de opinión sobre temas educativos. “Son tres o cuatro chavales por aula que en el recreo dan unas caladitas y luego es difícil que puedan funcionar. Ir a clase fumado es una especie de tortura. El porro te invita a decir la primera chorrada que se te ocurre, a reírte a la cara del profesor y soltar una melonada. Y de ahí pasa al jefe de estudios. Lo que puede pasar es que esos chavales que empiezan a fumar acaben no pudiendo con los estudios, con problemas de autoridad, conflictos… Porque el cannabiste infla un poco el ego, te hace sentirte un poco más de lo que eres. Evidentemente, dificulta su rendimiento académico”.

A pesar de opiniones como las del psiquiatra Miquel Casas, a los profesionales de la educación no les suele gustar establecer una relación directa entre porros y fracaso escolar. “Son mucho más relevantes los condicionantes externos, como el ambiente en que se mueva y viva el alumno, sus amistades y por supuesto su familia”, dice Ismael Alonso, profesor de un instituto de Valdemoro (Madrid). “Los porros es una cosa más”.

“El fracaso escolar es multifactorial, me parece una hipocresía achacarlo al consumo de porros, es minimizar el problema”, interviene Francisco Montávez, médico de los equipos de Orientación Educativa de Vista Alegre, en Córdoba. “Es evidente que si consumes de forma abusiva vas a tener más problemas para concentrarte y lo cierto es que existe un consumo bastante extendido, pero me parece que se exagera y se tiende al amarillismo. Si a un chaval con problemas de estudio le quitaras el consumo, ¿dejaría de fracasar? Probablemente sí o probablemente no, no lo sé. Generalmente el que consume porros a diario es el peor de la clase, pero seguramente también lo era antes de empezar a fumar. Si pertenece a un entorno social favorable tendrá más capacidad de juicio para que no le afecte”.

“Podemos afirmar que hay una asociación entre fracaso escolar y consumo de cannabis, pero en ningún caso que exista una relación de causa-efecto entre ambas realidades”, explica Victor Galán, educador del colectivo Energy Control, que focaliza sus actuaciones en la disminución de riesgos asociados al consumo de drogas. “La asociación con el fracaso escolar irá en relación al uso que se haga de la sustancia y la persona que realiza ese consumo. Evidentemente, el consumo decannabis va a dificultar el aprendizaje de aquellos alumnos que estén desmotivados. Son un colectivo más vulnerable a presentar problemas escolares. Es decir, que sí hay una relación, no hay que banalizar, pero no de causa-efecto. El fracaso debe abordarse contemplando más aspectos”.

Uno de los principales problemas de quienes se dedican a la prevención es la baja percepción de riesgo asociado al cannabis de los adolescentes. “Con los años voy notando que se normaliza cada vez más el consumo de porros”, dice Elena Ares, Jefe de equipo de prevención juvenil e infantil de la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción. “Los chavales hablan del cannabis prácticamente como si fuera legal. Consideran que no está demostrado que enganche y se agarran a todo lo que oyen por ahí para quitarle hierro”. Una profesora de un instituto madrileño que prefiere no ser citada opina que las clases de prevención surten poco efecto en sus alumnos: “No pasa por ellos en absoluto. Lo que enseñan te impacta más a ti. Ellos se lo toman todo a broma. Se creen súper mayores pero son muy niños”.

“En el tema de la prevención hay varios problemas”, interviene Vicente Carrión. “Suele pasar que quienes se dedican a ello no fuman y no lo han vivido experimentalmente y los que fuman o han fumado no tocan mucho el tema. Está disociado y se cae fácilmente en dos extremos: o se le quita importancia o se es alarmista, pero faltan muchos grises. Personalmente no creo que se trate de una cosa de alarma social, pero tengo claro que en la adolescencia cuantos menos porros se fume mejor. Hace 30 años igual te habría dicho lo contrario, que abre la cabeza y esas cosas, pero ya no pienso así”.

Otro de los problemas de la prevención del consumo de cannabis es que no existe un programa específico (se aborda junto a otras sustancias). Por eso, el médico Francisco Montávez en colaboración con Francisco García, director del instituto La Escribana, de Villaviciosa de Córdoba, están desarrollando un programa específico que han bautizadoDeslíalo. “La idea es que sea interactivo para implicarlos a ellos, que es lo más difícil”, explica García. “Les queremos hacer entender que los efectos del cannabis duran mucho tiempo. Te quedas flojo, apavado, sin ganas, y eso repercute negativamente en el rendimiento”.

Pregúntele a un adolescente que fume porros habitualmente por sus efectos en el estudio y obtendrá respuestas como estas: “Te deja un poco tonto”. “Es como si se te quemaran las neuronas”. “Cuando me pongo a estudiar enseguida me entran ganas de bajar a fumarme un porro con los colegas”.

¿Y qué hay del rendimiento escolar de Verónica?

-El trimestre pasado suspendí cinco asignaturas porque estuve más a mis cosas y no me controlé. Éste he tenido cuidado, he fumado menos porros entre semana y he aprobado todas.

-Entonces te esperan unas buenas vacaciones.

-Sí, no tengo que estudiar. Voy a pasarme el verano to yonki.

DISCIPLINA ASERTIVA EN EL AULA

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A menudo escuchamos a nuestros profesores lamentarse de lo difícil y peligroso que resulta el trabajo cotidiano con los alumnos y escuchamos por otra parte las quejas de nuestros hijos de lo difícil que resulta seguir las reglas de los profesores.
Pero ¿los problemas más desgastadores para nuestro sistema educacional son de disciplina propiamente tal? ¿O de delincuencia juvenil?
La disciplina Asertiva es un modelo que nos colabora a clarificar estas dos situaciones. Se trata de un modelo creado por Lee y Marlene Canter, basado en el respeto a la persona y la democratización de la sala de clases, cuando hablamos de democratización, hablamos de incluir al alumno en el rayado de cancha, en hacer carne la obligación de tener deberes, derechos y consecuencias, en el reconocer el derecho de los alumnos a aprender y el del profesor al de guiar. Es cierto que hoy hemos evolucionado y sabemos que los castigos físicos y Psicológicos no conducen al aprendizaje, pero tenemos en claro que toda acción tiene su consecuencia.
Definamos situaciones, en disciplina asertiva, cuando hablamos de problemas conductuales en el aula de clases son situaciones como la de no llegar a la hora, hablar sin pedir la palabra, interrumpir la sala de clases con ruidos o comentarios inapropiados, no participación de las actividades, en fin, este es el tenor del asunto.
Por otro lado, los robos de celulares, microtráfico, faltas a la ley de abusos deshonestos y asuntos de este carácter estamos hablando de faltas a la ley, por cuanto no es el profesor el llamado a investigar ni menos a impartir justicia toda vez que los profesores no estamos preparados para estas tareas y por otro lado la sociedad ya tiene instituciones que se deben hacer cargo de estos hechos, el punto es que el profesor debe enseñar, con amor, con consistencia, en esta tarea es evaluado.
Para el modelo de disciplina asertiva existen causas legítimas para un mal comportamiento, este no se da por casualidad. Los niños y niñas a veces son motivados a comportarse mal. Una clase aburrida o no planificada, no cercana a la realidad del alumno puede gatillar un comportamiento inadecuado, ellos desean llamar la atención, pueden necesitar simpatías o comportarse inadecuadamente por venganza o por aburrimiento. Otros niños saben que el mal comportamiento les da poder, ¡el poder de arruinarle el día a los padres o docentes!
El modelo de disciplina asertiva nos invita a rayar la cancha y si está rayada, remarcarla, todas las personas buscan reglas del juego claras e informadas.
El primer requisito para implementar el modelo de disciplina asertiva es tener el Proyecto Educativo Institucional y sus reglamentos disciplinarios creados en forma participativa y consensuadamente con todos los estamentos de la comunidad educativa, una vez claro lo que toda la comunidad quiere y lo que no, entonces ya tenemos un gran marco regulador, luego en la sala de clases generamos otra instancia democratizadora y es acordar a cuales son los comportamiento esperados en el curso, entiéndase levantar la mano antes de hablar, participar activamente en clases, no hablar por teléfono en clases dejando en claro cuales serán las consecuencias positivas al cumplir lo acordado y “cuales son las consecuencias negativas al no cumplirlo. La palabra clave de estas dos partes será consistencia, no podemos relativizar los acuerdos. Para seguir este modelo debemos ser consistentes. Si hay más de un niño o niña que presente conductas inadecuadas, debemos ser consistentes con todos al aplicar las medidas disciplinarias. Pero éste es claramente tarea de toda la comunidad educativa, por lo tanto es de extrema importancia que nadie de la comunidad rebaje las consecuencias negativas con el fin de parecer amable frente al alumno, solo logrará confusión y el quiebre del modelo. Cuando felicitamos a nuestros alumnos, el profesor asertivo sabe que no puede ofrecer algo que no puede cumplir, dar excusas generará el mismo nivel de confusión y decepción que la detallada anteriormente.
Ahora breves consejos prácticos:
– El profesor asertivo jamás grita o eleva el tono de voz.
– El profesor asertivo se acerca al alumno en crisis y en privado recuerda los limites.
– El profesor asertivo deja en claro los objetivos de la clase y su cronograma.
– El profesor asertivo aplica las consecuencias pactadas con los alumnos y las que corresponden al reglamento de convivencia escolar.
– El profesor asertivo no participa en pugnas de poder con el alumno, recuerda los límites y aplica las consecuencias pactadas sin hacer escándalo de la situación, sin embargo entrega los estímulos y premios en el mayor de las solemnidades posible.
La disciplina asertiva abarca no sólo el establecimiento de normas o maneras de organización del aula, sino que incluye además la formación de valores morales en los alumnos y alumnas. Ser asertivo implica trabajar un enfoque de prevención y no de sanción.
Para finalizar recalcaré que este es un tema extenso y que por medio de talleres más detallados que la presente síntesis genera cambios sustanciales en la disciplina de los colegios de todos los segmentos, es importante además señalar que este tema lo ha estado abordando la Universidad Santo Tomás, por medio del Departamento de Formación General, habiéndose dictado más de nueve charlas a la fecha en distintas escuelas y colegios de la provincia.
El modelo de disciplina asertiva ofrece cambios estructurales en la relación profesor-alumno en la sala de clases, situación que está claramente debilitada en las aulas de nuestro país, tengamos por claro que al no enfrentar este desafío en forma asertiva tendremos costos mayores a nivel de sociedad.

 

Mauricio Guajardo Reyes
Profesor Universidad Santo Tomás, Los ángeles.

DISCIPLINA ASERTIVA

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DISCIPLINA ASERTIVA

DISCIPLINA ASERTIVA

DISCIPLINA ASERTIVA: El modelo de  Lee y Marlene Canter

El modelo de Lee y Marlene Canter podría ser un híbrido entre la línea restictiva y la positiva, pues es muy estricto en el cumplimiento de las normas y, a la vez, busca crear unas buenas relaciones entre profesores y alumnos.

La disciplina asertiva defiende que se sancionen los comportamientos inaceptables y se refuercen los que sean aceptables por los profesores. La idea es hacer ver al alumno que en todas partes encontrará unas reglas del juego que deben ser conocidas por todos para convivir en cualquier sitio y que “saltarse” esas reglas originan “faltas” y por consiguiente sanciones que tendrá que cumplir. Se trata pues de hacer reflexionar al joven sobre esos conocimientos indiscutibles que casi todos tienen sobre sus deportes favoritos: hay un terreno de juego, con unas líneas marcadas, un listado de reglas y otro de sanciones que conllevan desde una amonestación a la expulsión de la cancha de juego. La autoridad del árbitro no se discute y este actuará según el reglamento sancionando a los infractores. Debe quedar bien claro que para que el “juego” continúe todos aceptarán el veredicto…

En la disciplina asertiva, las reglas del juego las dictan los profesores, ellos y solamente ellos. Por consiguiente no son iniciativa ni de los padres ni de los alumnos.  Nadie puede imponer sus “reglas particulares” para jugar una partida de ajedrez como nadie puede saltarse el código de circulación para comportase en carretera como a alguien le parezca y conducir como le dé la gana…

A pesar de ello, el profesor se manifestaría en el aula con un lenguaje relajado, empleando la máxima cortesía y educación para exponer detalladamente el reglamento, hacer ver la falta cometida y el deber de aceptar la sanción como buen deportista.

Materializar esto en el aula es explicar a los alumnos la obligación de tener deberes, derechos y consecuencias. Es dejar bien claro que todos los alumnos tienen derecho a aprender sin ser molestados y respetar el derecho del profesor a impartir su clase sin ser interrumpido; es “alertar” a los alumnos que toda acción impropia en el aula tendrá sus consecuencias… y debería comenzar el profesor por un principio básico como la puntualidad para estar en el pupitre al comenzar la clase, no hablar sin pedir la palabra y no interrumpir a nadie en el transcurso de la clase.

Asimismo  un profesor sería asertivo cuando es capaz de escuchar y comprender a sus alumnos, antes de excederse al tomar decisiones “punitivas” que lo coloque ante sus alumnos no como a un “juez de línea” sino directamente como a un verdugo…

El primer requisito para implementar el modelo de disciplina asertiva es tener un Proyecto Educativo Institucional y sus reglamentos disciplinarios, entonces ya tenemos un gran marco regulador. Luego en el aula generamos otra normativa que  potencie los comportamientos esperados en el curso (entiéndase levantar la mano antes de hablar, participar activamente en clase, no hablar por teléfono…) dejando en claro cuales serán las consecuencias positivas al cumplir dichas normas y cuales son las consecuencias negativas al no cumplirlas. La palabra clave de estas dos partes será consistencia, el profesor no debe relajarse a la hora de aplicar las medidas que se derivan del cumplimiento e incumplimiento de las normas. Para seguir este modelo debemos ser consistentes. Si hay más de un niño o niña que presente conductas inadecuadas, debemos ser consistentes con todos al aplicar las medidas disciplinarias. Pero esta es claramente tarea de toda la comunidad educativa, por lo tanto es de extrema importancia que nadie de la comunidad rebaje las consecuencias negativas con el fin de parecer amable frente al alumno, nadie debe presentarse ante el alumno sancionado como un profesor guay del paraguay” que perdona por su cuenta al alumno pues estemal profesor, “aparentemente humano y comprensivo” solo logrará confusión y desconcierto entre los alumnos, cargándose él solito” el sistema educativo, empezando por la quiebra del modelo disciplinario asertivo.

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EL ESTILO ASERTIVO

El profesor asertivo jamás grita ni eleva el tono de voz. Se acerca al alumno en crisis y, en privado, repasa las reglas del juego y le recuerda a su alumno los límites, aplica las consecuencias pactadas en clase y las que correspondan al reglamento escolar. El profesor asertivo es además un referente humano para el alumno, que puede ayudarle porque tiene poder para ello y porque puede transmitir valores morales que servirán a su alumno para vivir en sociedad. La mejor cualidad de un profesor asertivo es que es capaz de crear unas relaciones estudiante-profesor positivas.

El estilo asertivo consiste en que el profesor comunica de manera clara sus deseos y sentimientos a los estudiantes, y dejan clara su disposición a apoyar sus palabras con acciones, si es necesario. Esta manera de proceder garantiza una mayor conformidad con sus exigencias y expectativas, siempre que estas exigencias y expectativas no sean excesivas. Los profesores asertivos establecen límites para sus estudiantes y los aplican. Dan instrucciones explícitas a un niño, como por ejemplo “deja de correr por los pasillos y camina”, o bien,  “deja de escribir en tu mesa o tendrás que limpiarla”.

APLICAR LA DISCIPLINA ASERTIVA

Existen seis pasos que deben seguirse para aplicar la disciplina asertiva:

  1. Crear unas relaciones estudiante-profesor positivas.
  2. Establecer normas o expectativas.
  3. Realizar un seguimiento de la mala conducta.
  4. Utilizar el castigo para que no se sobrepasen los límites.
  5. Implementar un sistema de consecuencias positivas.
  6. Conseguir una fuerte implicación paterna.

PUNTOS FUERTES DE LA DISCIPLINA ASERTIVA

  1. Es sencilla de aplicar.
  2. El profesor ostenta la autoridad de la clase e impone sus valores.
  3. Implica a los padres y a todo el personal escolar en el proceso disciplinario.

PUNTOS DÉBILES DE LA DISCIPLINA ASERTIVA

  1. Este método de disciplina no estimula la autonomía de los estudiantes.
  2. No aborda las causas subyacentes de los problemas de disciplina, como trastornos emocionales o familiares, pobreza, marginación y otros.
  3. Aunque Canter recomienda el uso del refuerzo positivo el poner énfasis en las consecuencias negativas, en realidad es posible que el refuerzo positivo se vea excluido.
  4. Las consecuencias negativas o el castigo fomentan la rebeldía y estimulan precisamente el comportamiento que pretenden eliminar.

Fuente: El orden en las aulas. Recursos para resolver lo problemas de disciplina en clase. Clifford H. Edwards.

David Romero Martín (Profesor de Ciencias Sociales, Geografía e Historia)

EL ORDEN EN LAS AULAS

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EL ORDEN EN LAS AULAS Y LOS MODELOS DE DISCIPLINA

EL ORDEN EN LAS AULAS Y LOS MODELOS DE DISCIPLINA

 

LA DISCIPLINA…

Ante todo, dejar bien claro que disciplina es el más grande y bello sinónimo que en filosofía tiene la palabra educación

Todos sabemos que existen tres grandes grupos de modelos tradicionales disciplinarios para mantener una cierta idea de orden y concierto en el aula: los modelos  restrictivos, permisivos positivos. Sabemos que los restrictivos están basados en el control excesivo, orden sin libertad, no se dan opciones yse hace esto porque yo te lo digo, y punto”. Los permisivos son todo lo contrario, hay libertad total pero sin orden, se dan muchas opciones entre las que está haz lo que quieras”. Ha quedado demostrado a través de la historia de la educación que las dos grupos de modelos son igualmente dañinos y contraproducentes, no solo no han servido para nada sino que está constatado que han creado muchísimos problemas no solo en el aula sino en la vida afectiva de los alumnos y en su educación. Por el contrario, los modelos de disciplina positiva  se basan en fomentar  un comportamiento respetuoso de todos para todos con actuaciones “intermedias” a la hora de amonestar o sancionar al alumno…

En el libro del profesor Clifford H. Edwards, El orden en las aulas (Editorial CEAC educación) se explican con gran detalle los diferentes modelos de disciplina, desde los que le dan el control al profesor hasta los que les dan una mayor autonomía a los estudiantes. Su lectura ha sido para mí una experiencia muy enriquecedora, ya que su enfoque es eminentemente práctico, donde la teoría se subyuga a la apremiante necesidad de cualquier profesor de mantener el orden en el territorio de la clase.

Los modelos que analiza  el libro son los siguientes:

–        Modificación de conducta: B.F. Skinner.

–        Disciplina Asertiva: Lee Canter.

–        Consecuencias lógicas:Rudolf Dreikurs.

–        Análisis transaccional:Eric Berne y Thomas Harris.

–        Formación eficiente del profesorado:Thomas Gordon.

–        Terapia de la realidad/Teoría de la elección: William Glasser.

–        Disciplina Sensata: Forrest Gathercoal.

–        El modelo de Jones:Fredric H. Jones.

Es mi intención dedicar a cada modelo un artículo,  en este blog, pensando en aquellos profesionales que estén interesados y preocupados en cómo mejorar sus estrategias de gestión del aula.

 David Romero Martín