CIBERCONVIVENCIA Y CIBERCONDUCTA

Estándar

El espacio cibernético se ha convertido en un escenario de intercambio no sólo de información, sino particularmente de imágenes, muchas muy personales como fotografías de momentos emotivos y hechos relevantes, que podrían comprometer la intimidad de los protagonistas. A partir de aquí, los problemas de malas relaciones interpersonales entre iguales no serán sólo un fenómeno complejo dada la multiplicidad de factores, acontecimientos, protagonistas y procesos implicados, sino que todo ello se ve impactado, y en cierto sentido alterado, porque ahora los alumnos amplifican sus redes sociales incluyendo amistades y enemistades que al tiempo que pueden, o no, ser reales son, o pueden actuar, sólo como virtuales. En este marco acontecen toda clase de transacciones e intercambios positivos que alegran y estimulan la vida social de los jóvenes, pero también, desgraciadamente, fenómenos de abuso, intimidación, falta de respeto, acoso y agresiones injustificadas.

 

Por tanto, tenemos que modificar nuestro viejo concepto de convivencia para, sin descuidar la potencialidad educativa que la convivencia directa tiene, analizar la naturaleza, condiciones, beneficios y riesgos de la ciberconvivencia.

Manos redes sociales

La organización escolar, la forma en que se distribuya el poder y la responsabilidad, la claridad y coherencia de las normas disciplinares y otros factores inciden en la forma en que se organiza la convivencia; y una buena convivencia es un factor de protección para el aprendizaje, el desarrollo y la vida de nuestros alumnos.

 

Una convivencia que ya no puede entenderse simplemente como un sistema de relaciones entre las personas presentes, sino como un sistema de relaciones presenciales y virtuales, como una ciberconvivencia.

 

       A la escuela se va, en todos los sistemas educativos del mundo a aprender, a adquirir nuevas cuotas de comprensión de sí mismo, de los demás y del mundo en su complejidad. Pero esto hoy no pasa sólo por asistir físicamente al centro escolar, sino por pertenecer a una comunidad que se relaciona de forma directa y también indirecta mediante el uso de dispositivos digitales.

      La escuela, como institución encargada de la socialización y la educación global de los niños/as y jóvenes, no debería permitir que los problemas de abuso, intimidación, falta de respeto, exclusión social y malos tratos estuvieran presentes en la convivencia, física y digital. En cualquiera de los sistemas en los que las relaciones interpersonales tienen presencia, los escolares han de observar las normas de comprensión del otro u otra, reciprocidad moral y respeto mutuo. Todo ello debe ser entendido como parte de la tarea educativa, es decir, como parte del aprendizaje del alumnado y de la enseñanza que el profesorado está obligado a impartir, abordando el currículum escolar.

 

Ahora ya no se trata de atender sólo la red de iguales, sino a los iguales en la Red (léase Internet y todo dispositivo digital con el que es posible que las personas se comuniquen y de los que los adolescentes y jóvenes son usuarios expertos). Las redes sociales han convertido a la convivencia escolar y juvenil en un nuevo sistema de relaciones que ya no tiene los límites espacio-temporales, el contacto directo o escenarios físicos. Ahora en la Red, los iguales se comunican, aprenden, se apoyan, se aman, tienen conflictos y, desgraciadamente, se agreden injustificadamente.

 

De esta forma, la convivencia ha dejado de ser exclusivamente off–line y se ha convertido además en un sistema social on-line.

 

Dándose la mano

        Las nuevas tecnologías en sí mismas no son peligrosas, nocivas o beneficiosas; depende en todo caso del uso que se les dé. En la vida de centro surgen conflictos que tienen su proyección en la red. En los últimos cursos, en el IES San José se han incrementado los problemas y conflictos generados a partir de la interacción, por medio de dispositivos digitales, entre nuestro alumnado. Especialmente a partir de la generalización del uso de Internet en teléfonos móviles nuestros alumnos han visto incrementadas sus posibilidades de comunicación, incidiendo ello de manera directa en su proceso de socialización. Como resultado se multiplican tanto las experiencias positivas como negativas de este proceso.

 

      Creemos que el camino más eficaz para atajar estos problemas es la información, la prevención y la colaboración con las familias. Queremos contar con el apoyo también de toda la comunidad educativa para mejorar la convivencia entre el alumnado de nuestro centro, tanto en la vida real como en la red.

Logotipo del I.E.S. San José

En este sentido, el IES San José debe analizar las nuevas dimensiones de la convivencia que se hacen presentes a partir del masivo uso que nuestros alumnos hacen de los dispositivos digitales que las TIC ponen a su alcance. A ello se dirigen los instrumentos de medida que hemos diseñado para que nuestro Centro disponga del material preciso para conocer cómo es la convivencia directa y cómo es la convivencia mediada por las tecnologías de la comunicación y la información que los escolares han integrado de forma amplia en sus vidas. Asimismo, nuestro Centro consigue dotarse de instrumentos de gestión de la convivencia en el ámbito del ciberespacio (estableciendo unas normas claras, un catálogo de conductas contrarias a las normas de la ciberconvivencia y medidas correctivas) que permitirá a toda la Comunidad Educativa del IES San José adaptarse a los nuevos desafíos que supone el uso generalizado de las TIC en nuestro Centro.

 

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