¿SE DEBE PROHIBIR EL USO DE TELÉFONOS MÓVILES EN LOS INSTITUTOS?

Estándar

Esta es una pregunta que me hago cada vez con más frecuencia, especialmente cuando veo a un alumno o alumna utilizar un móvil en el instituto y me veo obligado a confiscárselo o a advertirle que la próxima vez se lo requisaré, además del consiguiente parte de incidencias que debo cumplimentar. Me suele pasar que acto seguido me llaman al móvil o recibo un Whats App y contesto con mi teléfono…

Movil

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Reglamento de Organización y Funcionamiento del IES San José, en la página 73, viene establecido lo siguiente:

“e. Los teléfonos móviles, aparatos electrónicos y similares no podrán ser utilizados por el alumnado del centro durante la jornada educativa. Solamente, y previa autorización del profesorado durante las clases, se podrán utilizar los teléfonos móviles por parte del alumnado siguiendo las instrucciones del profesor/a en cuestión, quién controlará en todo momento el uso que se realiza.”

Asímismo, en nuestro Plan de Convivencia en el apartado de Normas de Convivencia (pág. 235 del Proyecto Educativo) encontramos la siguiente norma:

 ”30. Se prohíbe el uso indebido (foto, video, audio) de cualquier aparato electrónico (teléfonos móviles, videojuegos, MP3, discman, etc.) durante el horario escolar y su uso en las horas de clase, pudiéndoseles retirar por el profesor en caso de incumplimiento, salvo en el caso de los alumnos mayores de edad. El Centro no se hará responsable de su deterioro, sustracción o pérdida. Dicho aparato electrónico, sólo se le devolverá al padre, madre o representante legal del alumno propietario del mismo. Además el alumno/a que incumpla esta norma recibirá un parte de incidencias (tanto mayores como menores de edad).”

En general, cabe decir que éstas son normas muy extendidas en la gran mayoría de centros educativos de secundaria, tanto en los de nuestra comunidad autónoma como en los de otras. Los motivos esgrimidos para aprobar estas normas tan restrictivas son la detección de algunos casos de acoso a través de las redes sociales, o la publicación en Internet de imágenes y de vídeos adquiridos a través de los dispositivos móviles. También, todo hay que decirlo, en general el profesorado no está todavía habituado ni preparado en el uso de la tecnología móvil y no sabe cómo controlar una clase o una guardia de recreo en las que se utilizan estos recursos, y la forma más fácil de evitar problemas es la prohibición total de su uso.

Sin embargo, lo que puede ser motivo de sanción y/o prohibición son determinados usos que se hagan de la tecnología, pero no la propia tecnología, que es neutra.

La normativa de muchos centros muestra los dispositivos electrónicos cómo algo dañino. Deberíamos cambiarle el sentido y alentar sobre los usos que no están permitidos sin reprender la utilización de la tecnología, que está con nosotros para facilitarnos tareas y la vida diaria con una potencialidad educativa de gran magnitud, especialmente en lo que se refiere a la adquisición de la competencia digital.

 

Cartel

Las acciones y actitudes sancionables deben ser determinadas y dadas a conocer al alumnado. Tal y como está redactada la normativa en muchos centros no se distingue entre los diferentes usos, poniendo igual de censurables usos completamente inocuos como pueden ser consultar la agenda o escuchar música y otros que evidentemente tendrían que tener una sanción ejemplar, como la usurpación de la personalidad o la grabación de personas sin su consentimiento. El alumnado debe conocer la diferencia entre unos usos y otros.

 

Se debe evitar la consideración del uso de la tecnología como algo sancionable por sí mismo. Por ejemplo, cuando un alumno o alumna copia en un examen con un móvil el hecho censurable es el acto de copiar, y no el medio a través del cual se copia. Del mismo modo, una acción como realizar un apunte en la agenda debe considerarse cómo algo positivo con independencia del medio que se utilice, ya sea de papel o electrónico.

 

Movil copiar

La utilización de cualquier recurso para la actividad docente es algo que debería estar garantizado y no debe considerarse como algo excepcional en la normativa del centro. Un teléfono móvil o una tableta deben ser considerados como recursos educativos de la misma categoría que un ordenador.

 

En todo caso, la utilización de cualquier dispositivo durante el tiempo de clase debe ser permitida o rechazada por el profesorado en función de su criterio. Durante una clase el alumnado debe estar trabajando y no deben permitirse actividades de ocio, ya sea utilizando un móvil, como haciendo un sudoku o lanzando un avión de papel. Es decir, el problema no es que se esté utilizando un móvil, sino que se esté haciendo algo que no procede en el tiempo lectivo.

Clase

Prohibir la utilización de los móviles con la intención de evitar casos de acoso en Internet no conduce a la educación del alumnado, por lo que, aunque se consiga que desde el centro no se produzcan actos ofensivos a través de medios electrónicos, no se evitará que se produzcan fuera del mismo.

 

Esas mismas acciones de acoso que provocaron la decisión de prohibir los móviles pueden realizarse a través de otros dispositivos, como los ordenadores de las aulas de informática lo de las aulas del programa Escuela 2.0, y no tiene sentido anular estas aulas o prohibir su uso para evitar este tipo de incidentes.

 

La única manera de evitar problemas de acoso a otras personas, tanto directamente como a través de Internet, es mediante la educación en valores. Una persona respetuosa con sus compañeros y compañeras lo va a ser con o sin Internet y con o sin teléfono móvil.

 

No resultaría eficaz intentar educar en el uso ético de la tecnología y de Internet en un contexto en el que su uso está prohibido, pues además del rechazo que puede provocar en el alumnado un mensaje anti-tecnológico no sería posible hacer una observación, un seguimiento ni una evaluación de las actividades educativas que se promuevan al respecto.

La tendencia actual muestra un crecimiento y generalización del uso de dispositivos móviles con conexión a Internet. Es una realidad que debemos aceptar y asumir.

 

La utilización de dispositivos móviles en la vida cotidiana está creciendo de forma inexorable, y cada vez es mayor a utilización de planes de datos para el acceso a Internet a través de los mismos. Hoy en día, la utilización de móviles y de redes sociales forma parte de la vida y del día a día de nuestro alumnado y también de múltiples profesionales de todos los ámbitos, y debe considerarse cómo algo útil, necesario y básico para desarrollarse correctamente en los tiempos actuales y en un futuro próximo.

 

Al igual que un ordenador, un dispositivo móvil actual permite comunicarse, encontrar y clasificar la información, formular y articular ideas, compartir métodos y conocimientos, tomar medidas, realizar cálculos o ampliar la capacidad de nuestra memoria, con la ventaja respeto a otros dispositivos de que el acceso a la información se produce de forma deslocalizada. Todo esto hace modelar nuestra manera de pensar, de interpretar el mundo y de experimentar con el entorno, y no es posible hablar de competencia digital sin atender a la utilización de la tecnología móvil y de Internet.

 

Por otro lado, los disposítivos móviles pueden ser una herramienta didáctica tremendamente útil. Hay miles de ejemplos en la red de propuestas y experiencias educativas realizadas utilizando dispositivos móviles, como audiciones, encuestas, geolocalización, diccionarios, notas, diarios de viaje, etc. Existen, además, múltiples aplicaciones educativas instalables para diferentes sistemas operativos y materias.

 

Además, cada vez hay más centros que están sustituyendo los libros de texto en papel por material en formato electrónico. Estos proyectos consisten en la utilización de tabletas y de conexión wifi en todo el centro, tanto en las horas de clase como en el tiempo de ocio. No hay noticias de que en estos centros se produzcan más conflictos derivados del uso de la tecnología móvil que en otros centros en los que está prohibido.

 

La prohibición generalizada del uso en tiempos de ocio es un freno para la incorporación de actividades educativas que requieran de la utilización de dispositivos electrónicos, pues impediría que el alumnado en los recreos pueda estar escuchando audiciones de música o idiomas, buscar palabras en el diccionario, consultar la agenda, realizar búsquedas en Internet, comunicarse, instalar aplicaciones, compartir ficheros con los compañeros y compañeras, etc., resultando un impedimento para el desarrollo de dichas actividades y para mejorar su competencia en el tratamiento de la información y digital.

 

Creo que en muchos centros de enseñanza no se ha tratado este tema del uso de dispositivos móviles con la suficiente profundidad, y hace falta que se reflexione, se debata y se estudie de forma pausada. Después de la alarma social que provocaron los primeros casos de ciberacoso, con la publicación de imágenes de menores a través de Internet y de teléfono móviles (producto, en parte, de la inexperiencia en el uso de una nueva tecnología y, por otro lado,  de una inadecuada formación en valores), ha llegado el momento de replantearse el uso de la tecnología móvil también en nuestro centro  y establecer una nueva normativa que se adapte al nivel de alfabetización digital en el que nos encontramos. Además de nuestros alumnos, padres y  profesores hemos ido familiarizándonos en los últimos años con el uso de las TIC y prueba de ello es que cada vez nos es más difícil prescindir de ella, tanto a nivel profesional como personal.

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