Discurso de despedida al 2º de Bachillerato. Promoción 2014-2015.

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Discurso de despedida de la promoción de 2º de Bachillerato

(Curso 2014/2015)

 

Hoy es un día importante para todos nosotros. Lo es para los que habéis conseguido esta titulación y lo es también -no os quepa duda- para los profesores implicados en vuestra formación, así como para vuestras familias. Es un día grande también para mí porque, por primera vez, me dirijo a vosotros en este acto como Director de esta institución educativa.  Así que lo primero que me pregunté ante la cercanía de esta despedida es “¿Qué debo decir a los alumnos que dejan este instituto, quizás, para no volver nunca más?”

 

No me quería conformar con cualquier discurso protocolario para salir del paso como si una entrañable despedida fuera un apuro o un vulgar compromiso que hay que solventar. No, en absoluto… La mayoría de los alumnos aquí convocados, estáis a punto de conseguir el título de Bachillerato. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que ello otorgaba a los bachilleres el tratamiento de “Don” y “Doña”,  por tanto, era un logro muy importante hasta hace muy poco tiempo… Tratamiento que significaba respeto hacia el que sabe porque el bachillerato tenía como objetivo el dotar al estudiante de las herramientas lingüísticas adecuadas y del conocimiento de varias ramas del saber que eran consideradas indispensables de asimilar para que luego el alumno siguiera siendo alumno; y para que pudiera solventar con éxito el aprendizaje en una carrera o en un oficio que le serviría para ganarse la vida. Por tanto, en nombre de toda la comunidad educativa del IES San José quiero reconoceros el logro alcanzado.

 

En este país en el que vivimos, parece como si hubiera alguien o algo que se hubiera empeñado, o bien en desprestigiar la enseñanza pública, o bien en reducirla a su más mínima expresión… Sin embargo, en este rincón de la Sierra de Huelva, llevamos muchos años trabajando por la dignidad de la enseñanza pública, convirtiéndola en un instrumento eficaz para generar  oportunidades en los jóvenes de cualquier condición social. Desde que en el curso 1961-1962 echara andar el Colegio Libre Adoptado de Enseñanzas Medias “San José”, cuyo primer director fue D. Amadeo Romero Tauler, entre la gente de Cortegana y sus pueblos vecinos se inició un movimiento de cambio de mentalidad que acabó extendiéndose como una mancha, que no fue otra que la vieja idea del saber y la formación como ascensor social. Y así hemos continuado a lo largo de los años, independientemente de los distintos sistemas educativos y enseñanzas que han pasado por nuestro centro. A pesar de los años, esa idea se mantiene y está en nuestro ADN, en nuestra identidad, tanto en la de nuestros profesores como en la de las familias, en definitiva, en toda la sociedad de nuestro entorno.

 

Y este es el gran valor de la enseñanza pública, en general, y de nuestro instituto, en particular. Y es este valor es el que debemos preservar, mantener y, por supuesto, actualizar de cara al futuro. Lo he dicho alguna que otra vez: desde la primera vez que llegué a este centro pensé que este era un instituto serio y en el que se podía realizar un trabajo pedagógico de calidad. Pues bien, siete años después no solo lo sigo pensando, sino que además he tenido tiempo de comprobarlo en primera persona desde la perspectiva aérea que te ofrece la condición de miembro del equipo directivo. Es por ello que no puedo compartir la frivolidad con las que algunos legislan ni con la que algunos desarrollan el sagrado proceso de enseñar y de aprender. Estoy convencido, lo creo firmemente, de que nuestro centro no puede convertirse en un circo, sino que debe seguir prestando a la sociedad de nuestro entorno el servicio público serio que ha prestado durante toda su historia, adaptándose a los nuevos tiempos  y a las nuevas necesidades que exige un mundo cada vez más globalizado y competitivo.

 

Como alumno que he sido, no puedo recomendaros otra cosa que, allá donde vayáis, nunca os dejéis manipular por aquellos que os quieran privar y robar las horas y los días, y la posibilidad de recuperar el tiempo perdido. Esos cínicos, que practican la desvergüenza en el mentir, son los que os impiden ese Carpe diem que el poeta romano Horacio nos transmitió para que nunca olvidásemos que hay que aprovechar el día, en el sentido de no malgastarlo. Porque esos os estarán privando de la verdadera interpretación de ese tópico literario: “aprovecha el día, no confíes en el mañana” pero yo añadiría “hasta que sepas mirar el futuro” y eso es algo que os hemos querido enseñar aquí, en este instituto. De esa mirada quería hablar también. Una mirada hacia el exterior que os permite, al menos, otear el horizonte…

 

En todo este largo periodo de estancia en este instituto, habéis disfrutado, probablemente, los mejores años de vuestra vida, los años más difíciles de la adolescencia, pero los años -sin duda- que os han enriquecido al extremo de convertiros en mujeres y hombres que habéis tenido la privilegiada oportunidad de recibir una educación en valores y las bases de una cultura universal para comprender el mundo. No puedo ni debo ocultaros que el mundo que os espera es mil veces más complejo y extraño que este instituto o los pueblos de esta sierra. Hay todo un universo repleto de sistemas artísticos, científicos, tecnológicos, humanísticos y sociales por descubrir. También es violento, competitivo, muchas veces injusto y, a veces, hasta cruel, y eso también lo aprenderéis. Pero la diferencia sustancial es que a partir de hoy lo haréis solos, sin esa perenne compañía y tutela de vuestros padres y profesores. Ha llegado el momento de convertiros en mayores de edad, en adultos.

 

Quizás hayáis comprendido ya que el bachillerato os ayuda a tener una comprensión global del mundo y de su cultura, y que os aporta una idea general de todo para que podáis situaros en un universo repleto de estrellas a las que podáis mirar con los ojos profundos de la historia, del arte o de la ciencia, con la mirada inquieta y curiosa de un bachiller. También la mirada reflexiva y cauta del que se adentra en una selva o en un desierto, a sabiendas de que está obligado a atravesarlo para llegar al otro lado y encontrar lo que busca… Esa mirada, en realidad, no es más que una puerta abierta a vuestro futuro; un futuro incierto que tenéis que ganar con las armas más poderosas e infalibles que existen y que nosotros, los profesores y las familias, os hemos procurado dar: vuestro conocimiento, vuestra inteligencia y vuestros valores.

 

Si recordamos a William Shakespeare, “las palabras pueden estar llenas de falsedad o de arte; sin embargo la mirada es el lenguaje del corazón”.

 

Y ya, para acabar, solo desearos, de corazón, que consigáis vuestros objetivos y hagáis realidad ese sueño que todos llevamos en nuestra alma, el de tener una vida digna y ser felices.

 

Hasta siempre.

David Romero Martín (Director del IES San José)

Cortegana, 29 de mayo de 2015

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