Archivo de la categoría: GESTIÓN DEL AULA

Un antidoto contra los conflictos. Juan Vaello

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La ESE es el entrenamientos de los alumnos (y del profesor) en una serie de habilidades sociales y emocionales que contribuyen a su desarrollo emocional y forman un lecho sobre el que se asienta el aprendizaje cognitivo.

 

El aula (y el centro escolar) es un lugar de aprendizaje de competencias cognitivas y socio-emocionales, entre otras. La falta de competencias  cognitivas se plasma en bajos resultados académicos, mientras la falta de competencias socio-emocionales se materializa en la aparición de conflictos, generalmente interpersonales, que normalmente acaban reflejados en las quejas manifestadas por escrito por los profesores en forma de partes o amonestaciones disciplinarias. No se puede hablar, por tanto, por separado de rendimiento académico y de convivencia: forman parte de un único currículo, si se entiende éste como instrumento al servicio de una formación integral y un desarrollo personal equilibrado. Casi todos los conflictos presentes en las aulas son un reflejo de la ausencia de competencias socio-emocionales: falta de respeto y autocontrol, agresividad, desmotivación, ausencia de límites… son ejemplos de problemas que caen absolutamente dentro del ámbito de lo socio-emocional. Desde este punto de vista, deben ser contemplados como señales de carencias competenciales y ser considerados como ocasiones aprovechables para educar-entrenar socio-emocionalmente a los alumnos mediante la corrección sistemática de conductas y actitudes inadecuadas. Estas carencias solo pueden ser subsanadas mediante actuaciones debidamente planificadas desde el centro, que persigan, no solo la resolución de conflictos, sino el fortalecimiento de actitudes y hábitos sanos de convivencia, transferibles a la vida extra-escolar. Y sin embargo, nos solemos encontrar con un abandono casi absoluto de la vertiente formativa socio-emocional. Mientras los alumnos perturbadores, auténticos expertos en afrontamientos de conflictos, tras ver pasar entre sí multitud de profesores de los más variados estilos, se adaptan funcionalmente al aula, actuando en equipo, apoyándose mutuamente y adoptando conductas funcionales de carácter táctico, los profesores suelen actuar en solitario y mediante conductas improvisadas e intuitivas, frecuentemente disfuncionales. Se da, pues, la paradoja de que, mientras los alumnos sí emiten conductas eficaces para los propósitos que persiguen (adaptativas), muchos profesores hacen justamente lo contrario, emitiendo conductas que refuerzan más que inhiben las conductas disruptivas de sus alumnos (inadaptativas). Demasiada ventaja.

Desde esta perspectiva de la situación. se nos aparece la ESEcomo un instrumento imprescindible que sirve para resolver y evitar conflictos, pero sobre todo para fortalecer las competencias socio-emocionales de los alumnos y corregir actitudes. Hablamos del profesor-entrenador en ESE. El profesor puede aprovechar cada conflicto para introducir breves cuñas socio-emocionales que entrenen habilidades  intrapersonales incompatibles con los conflictos y la disrupción: cada falta de autocontrol es una ocasión para introducir una cuña de autocontrol; cada insulto o intimidación, una ocasión para introducir una cuña de respeto y adopción de perspectiva; cada actitud apática detectada, una ocasión para entrenar la automotivación o fuerza de voluntad; y así con la empatía, la responsabilidad o la autoestima… Se trata de introducir en los centros un plan de actuación sistemático e integral de ESE: usar la ESE para gestionar los conflictos y usar los conflictos para abordar sistemáticamente la ESE. Veamos cómo.

Juan Vaello Orts

 

Estrategias para la mejora de la gestión de aula. Juan Vaello

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Juan Vaello aporta sugerencias pensadas para intervenir directamente en el aula, desde una cultura de búsqueda de soluciones alejada de las quejas y las lamentaciones y teniendo en cuenta que todas ellas forman parte de una visión global de la educación, y no recetas inconexas. Frente al pesimismo imperante y a la consideración de que no hay soluciones mágicas en la educación opone el optimismo pedagógico del buen hacer profesional.

 

 

ESTRATEGIAS Y TÉCNICAS DE GESTIÓN EN EL AULA

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Valga este ejemplo, con la presentación de Juan Pedro Serrano Latorre, como una de las muchas ideas sobre nuestra actuación en el aula. Se nota que es un buen profesor porque respeta profundamente al alumno y esa es la fórmula más acertada de un maestro para hacerse respetar en el aula.

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EL JUEGO DE LA DISCIPLINA

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EL JUEGO…

El agente educativo más importante en los primeros años de existencia de un niño es su familia; el grupo humano primario más importante en la vida de un hombre y probablemente la institución más estable en toda la historia de la humanidad. La educación escolar amplía el entorno social de ese niño y le descubre un mundo mucho más grande con unas “reglas del juego” mucho más sofisticadas donde desarrolla, mejora y perfecciona su sociabilidad rodeado por una suerte de “familia” mucho más extensa formada por sus compañeros y maestros. De los juegos de aprendizaje con sus padres y familiares cercanos, pasa a jugar con sus amigos de la escuela bajo el cuidado de sus maestros. Entendiendo, pues, el juego como una actividad que se realiza para la diversión y el disfrute de los participantes, se pensó, hace mucho tiempo, utilizarlo como herramienta educativa y esto es así porque, desde el punto de vista de la Antropología Evolutiva y más concretamente de la Psicología del Desarrollo, el juego ha sido siempre yes una actividad muy divertida para el ser humano pues durante todo su desarrollo le ha servido para aprender a relacionarse, como digo, desde el ámbito familiar hasta el terreno material, social y cultural.

¿CÓMO APLICAR ESTE CONOCIMIENTO EN EL AULA?

Todos los “habitantes” del aula, jóvenes y adultos, hemos jugado durante la mayor parte de nuestra vida y en lo que concierne a los alumnos da la impresión que no paran de jugar y algunas veces incluso opinamos los profesores que los alumnos no paran de hacerlo ni en la misma sala de clase. Esto se manifiesta en el aula con interrupciones al profesor, molestar a los compañeros de clase y todo tipo de conductas inapropiadas que impiden el normal desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje. Es por eso que Lee y Marlene Canternos descubren algo que todos habíamos pasado por alto y de lo que ya he tratado en algunos artículos de este blog: el reglamento del juego… Lo sabemos todo sobre el juego, no solo un juego sino casi todos los juegos; sabemos que un empujón dentro del área se castiga con un penalti, que una patada en cualquier parte del terreno de juego es una falta que se avisa con tarjeta amarilla y si vuelve a ocurrir otra vez… tarjeta roja y expulsión; sabemos cuales son las líneas señaladas en la cancha, el fuera de banda, el córner, el punto de penalti… Todos los chicos y chicas del aula tienen este conocimiento de todos los juegos, en la oca, en el parchís, en el ajedrez, en el voleibol… Pues nosotros los profesores también, por tanto, somos los árbitros y podemos dejar bien claro cuáles son las reglas del juego que transcurre en el aula y que no es otro que la enseñanza-aprendizaje… y estamos en el aula para no permitir las trampas y sancionar a los que cometen faltas.

 

© copyright (Todos los derechos reservados para artículos firmados por el profesor David Romero Martín)

DIVERSIDAD EN NUESTRAS AULAS

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clase

 

El aula del siglo XXI…

Demos un pequeño repaso a la historia de la escuela pública en nuestro país y llegaremos, con algo de fortuna, a comprender la definición y significado de lo que entendemos por “aula” pues no se trata simplemente de una sala donde un profesor imparte lecciones a los alumnos mediante su disertación con una pizarra o cualquier otro medio didáctico que facilite y enriquezca sus explicaciones ya que este acto podría ocurrir en la orilla de la playa o en medio de un campo. Así que podríamos atrevernos a decir que un aula es cualquier sitio adecuado para que se haga posible el maravilloso “milagro” de la enseñanza-aprendizaje.

La escuela pública de nuestros abuelos e incluso la de nuestros padres no se parece en nada a la nuestra. Prácticamente hasta la década de los sesenta, en los pueblos solo se conseguían estudios primarios lo que condenaba al niño estudiante, casi siempre, a ser como su padre o como su madre que también fueron a la misma escuela, es decir, las chicas unas buenas amas de casa y los chicos emplearse en la actividad agraria, ganadera o industrial de la localidad. En las capitales de provincia se disfrutaba, en cambio, del privilegio de ir al instituto e incluso de dar el “gran salto” a la universidad lo que determinaba que ese estudiante pudiera rebasar a sus padres en educación, conocimientos y habilidades para vivir de otra forma la vida cambiando por completo el paisaje de su existencia.

Así que la escuela pública (sin ahondar en determinantes políticos y sociales) tenía como objeto en los pueblos, dotar de una enseñanza elemental a sus habitantes, consistente en saber leer, escribir y adquirir habilidades básicas aritméticas para poder contar y tener una idea simple del dinero y las finanzas. Eran los profesores de religión –tanto en el pueblo como en la ciudad– los encargados de encauzar a los alumnos por “el buen camino” de la moral católica y las costumbres… esa suerte de pedagogía endogámica “atrapaba” para siempre a los estudiantes en su pueblo y solo el reclutamiento militar o la emigración laboral les daba la “oportunidad” de conocer otras ciudades y a otras gentes. Esta era la escuela pública en los pueblos, no daba para más… En las capitales de provincia, sin embargo, el mismo sistema educativo estaba obligado a proporcionar a la gran ciudad los profesionales necesarios y capacitados para la administración creciente, la industria en desarrollo, los hospitales en construcción y la necesaria educación en una sociedad en plena reestructuración que comenzaba un cierto despegue económico y necesitaba de técnicos y personal cualificado de todas las categorías.

Así que partiendo de esta descripción social, muy alejada de la escuela privaday las clases más favorecidas, podemos imaginar el aula de nuestros abuelos prácticamente como un barracón religioso-militar en la que orden obedienciaestaban por encima de todo a la hora de recibir el “privilegio estatal” de un título de “graduado escolar” en los pueblos y un bachillerato o incluso una carrera universitaria en las capitales de provincia. Esta es pues, el aula a la que me refiero y es su evolución la que quiero describir. Veamos como evoluciona el aula de los años sesenta, anclada en el panorama normativo de una época, prácticamente de posguerra, que apenas destinaba recursos a la educación pública, en la que un alumno no tenía nada que decir y el profesor se limitaba a “dictar” un exiguo plan de estudios con libros doctrinarios y obsoletos que empobrecían la vida intelectual y económica de la comunidad escolar pública a extremos de retratar indignamente al maestro en “las viejas canciones para después de una guerra” como un pobre de solemnidad con aquel refrán que decía: “pasa más hambre que un maestro de escuela…” Estoy recordando a todos que había una escuela para niñas y otra para los niños, un instituto en las ciudades para los chicos y un instituto femenino para las chicas… por lo tanto, dos aulas muy distintas…

Merece en justicia mencionar Ley General de Educación de 1970 que fue una de las cosas que medianamente bien se hicieron en este país en el ámbito de la educación, sobre todo, por su altura de miras pues reflejaba una visión de conjunto del sistema educativo y en materia de FP se consiguieron logros muy importantes. También supuso la ampliación de la red de centros de secundaria por todo el territorio nacional, siendo un avance significativo en su política educativa a pesar de haber sido elaborada y promulgada por un gobierno no democrático.

Entremos pues en el aula del siglo veintiuno y el asunto que voy a tratar es “delicado” porque en plena era de las tecnologías de la información es tal nuestro retraso que el paisaje del aula de hoy, a pesar de su diversidad, refleja una escuela tan arcaica como aquella de los sesenta. En mi modesta opinión, la disparatada política educativa de los gobiernos del franquismo, fue el producto de las idea obtusas de unas clases dominantes que nunca entendieron que el desarrollismo económico solo sería posible con una buena formación de los cuadros intermedios tanto en el área administrativa como en la técnica y unos trabajadores especializados y competitivos capaces de ofrecer productos de calidad acordes con los adelantos técnicos de una sociedad española cambiante que buscaba su sitio en la Europa naciente. Si las clases favorecidas vivían en los sesenta su mundo privado, con sus hijos en la escuela privada destinada a formar a los dirigentes futuros de la sociedad y olvidando -por no decir ignorando- los recursos humanos indispensables para una “empresa moderna” capaz de crecer en una economía de competición en la sociedad democrática, los gobiernos de hoy se incorporan de una forma “demasiado lenta” al proyecto educativo y adolecen ahora de ese mismo “lastre interpretativo” de la educación pública como determinante para una economía global que requiere de un aula eficiente con un proyecto europeo educativo que genere un “nuevo ciudadano” con un perfil que solo puede explicarse con una nueva escuela para el siglo veintiuno.

El aula del siglo XXI de la que hablo, en la que yo imparto clase ahora, no es homogénea ni social ni económicamente. Los chicos y las chicas estudian juntos, no está anclada en su terruño porque muchos de sus componentes han podido utilizar modernos medios de comunicaciones aéreas, marítimas y terrestres, muchos son inmigrantes y otros “desplazados” sociales y hasta marginales. El aula de hoy no tiene nada que ver con aquella escuela de los sesenta,enormemente estable y anclada en la tradición cultural española. El aula en la que doy mis clases no está sometida a adoctrinamiento ni es monocroma sino que es muy diversa, con una población estudiantil heterogénea, multicolor, con lengua materna distinta, con otras costumbres, religiones y dioses distintos, distinta cultura alimentaria y todo ello “aderezado” con una extraordinaria influencia de los medios de comunicación de masas con sus modas, sus musicas de fusión y sus artilugios de comunicación que, paradójicamente, convierten al alumno en un “estudiante globalizado” sometido a una hiperbólica producción de imágenes violentas, a una sobre saturación de mensajes publicitarios y a una suerte de “filosofía subliminal” capaz de distorsionar gravemente su proceso educativo.

No es pues un aula estable porque tiempo atrás el alumno sabía que un título académico era la mejor certificación para obtener un buen empleo y sabe que ahora, incluso en el mejor de los casos, la escuela no garantiza nada para ellos sumergiendo sus sueños de consumo y bienestar en una idea oscura sobre su futuro. El alumno de hoy no es ajeno a la crisis económica cíclica y permanente que nos angustia en los informativos y en la realidad de la calle; una crisis que percibe en su propio hogar con un cúmulo de problemas que condiciona el ambiente de su domicilio y determina su sociabilidad en el aula.

En este aula de hoy, creo, se hace necesaria una formación urgente para todo el personal docente ante este nuevo paisaje generador de otros nuevos conflictos. Profesores que sean capaces de transmitir a los alumnos que el disfrute de todos sus derechos les obliga a aceptar las normas de convivencia y, sobre todo, a aprovechar la oportunidad que la sociedad les ofrece para formarse, adquirir conocimientos e integrarse en una sociedad enormemente competitiva y compleja en la que tendrán que vivir su vida.

En el IES San José de Cortegana hemos comprendido todo esto y llevamos unos años teniendo en cuenta todas estas circunstancias personales y académicas de nuestros alumnos, sus anhelos y sus desengaños, sus sueños y sus pesadillas. Trabajamos para explicarles la dureza de la vida y también las grandes oportunidades que les esperan si se preparan bien y viven su vida académica como una gran aventura escolar de conocimiento entre sus compañeros de clase y para ello es necesario posibilitar un grado óptimo de convivencia en el centro.

Sabemos que nos queda mucho camino por delante pero lo más importante ya lo hemos conseguido: hemos descubierto que el éxito de nuestro trabajo solo es posible si ponemos toda nuestra inteligencia y todo nuestro conocimiento profesional en este proyecto en marcha que requiere de la implantación de estrategias pedagógicas y didácticas de carácter científico para enseñar en esta nueva escuela y, sobre todo, hemos entendido que se puede conseguir una nueva visión del “arte de enseñar” para gestionar el aula.

David Romero Martín (Jefe de Estudios del IES San José) Cortegana- HUELVA

DISCIPLINA, VALORES Y OTROS “INGREDIENTES” PARA EL AULA…

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“EL ALUMNO VIVE EN UNA SOCIEDAD SOBRESATURADA DE IMÁGENES, MENSAJES CONFUSOS Y RODEADO DE PANTALLAS EN CASI TODAS LAS ACTIVIDADES DE SU VIDA… ESO VA A DETERMINAR SU COMPORTAMIENTO EN EL AULA”

LOS ACTORES PRINCIPALES…
Con estos dos ejemplos audiovisuales pretendo aproximar a los lectores de este blog al concepto de disciplina y al listado “interminable” de valores que se manejan -con más o menos acierto- en la educación, entendiendo que el aula es el escenario donde se representa la “gran obra” de aprender y educar. Los modelos tradicionales de actuación en clase, han ido evolucionando a distinta velocidad que el paisaje social, con el serio inconveniente de “pillar” desprevenidos a los docentes en un aula distinta, con alto grado de diversidad y determinada por “roles” familiares y sociales sumamente complejos. No podemos olvidar que el hogar, ese otro territorio fundamental para la educación del joven estudiante, es quizás el escenario más importante pues en él se barajan lo primigenio de la conducta, las emociones y la sociabilidad del alumno.
LOS ACTORES SECUNDARIOS…
El comportamiento de los alumnos en el aula de hoy está notablemente influenciado por los medios de difusión de masas que están “globalizando” de forma inesperada no solo el comercio y la libre circulación de las personas sino también conductas agresivas producto de una masiva circulación de imágenes violentas y una publicidad subliminal de consumo compulsivo que distorsiona el proceso educativo del alumno. Resulta paradójico que en esta era de la comunicación universal, rodeados por todo tipo de terminales telemáticos, encontremos la más grande incomunicación entre los adolescentes, con una preocupante adicción a los teléfonos móviles y una incapacidad evidente para relacionarse en el medio escolar donde tiene que adquirir educación y conocimientos junto a sus compañeros.

 

 

LA DISCIPLINA…

Desde tiempo inmemorial, el gran problema de un maestro ha sido crear un verdadero ambiente de disciplina cuando actúa ante sus alumnos. Así que inicialmente se comenzó con actuaciones autocráticas que intimidaban al alumno, enojo, subidas de todo y algún que otro grito… Algunos, más permisivos, utilizaron estrategias de advertencia, dar otras oportunidades y repetir incansablemente. Así que una por ser rígida y otra por ser flexible, acabaron en la papelera…

Valgan estos dos vídeos y esta breve introducción para que todos nos aproximemos, en el próximo artículo, a la

DISCIPLINA ASERTIVA

 

 

Asertividad

DISCIPLINA ASERTIVA EN EL AULA

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A menudo escuchamos a nuestros profesores lamentarse de lo difícil y peligroso que resulta el trabajo cotidiano con los alumnos y escuchamos por otra parte las quejas de nuestros hijos de lo difícil que resulta seguir las reglas de los profesores.
Pero ¿los problemas más desgastadores para nuestro sistema educacional son de disciplina propiamente tal? ¿O de delincuencia juvenil?
La disciplina Asertiva es un modelo que nos colabora a clarificar estas dos situaciones. Se trata de un modelo creado por Lee y Marlene Canter, basado en el respeto a la persona y la democratización de la sala de clases, cuando hablamos de democratización, hablamos de incluir al alumno en el rayado de cancha, en hacer carne la obligación de tener deberes, derechos y consecuencias, en el reconocer el derecho de los alumnos a aprender y el del profesor al de guiar. Es cierto que hoy hemos evolucionado y sabemos que los castigos físicos y Psicológicos no conducen al aprendizaje, pero tenemos en claro que toda acción tiene su consecuencia.
Definamos situaciones, en disciplina asertiva, cuando hablamos de problemas conductuales en el aula de clases son situaciones como la de no llegar a la hora, hablar sin pedir la palabra, interrumpir la sala de clases con ruidos o comentarios inapropiados, no participación de las actividades, en fin, este es el tenor del asunto.
Por otro lado, los robos de celulares, microtráfico, faltas a la ley de abusos deshonestos y asuntos de este carácter estamos hablando de faltas a la ley, por cuanto no es el profesor el llamado a investigar ni menos a impartir justicia toda vez que los profesores no estamos preparados para estas tareas y por otro lado la sociedad ya tiene instituciones que se deben hacer cargo de estos hechos, el punto es que el profesor debe enseñar, con amor, con consistencia, en esta tarea es evaluado.
Para el modelo de disciplina asertiva existen causas legítimas para un mal comportamiento, este no se da por casualidad. Los niños y niñas a veces son motivados a comportarse mal. Una clase aburrida o no planificada, no cercana a la realidad del alumno puede gatillar un comportamiento inadecuado, ellos desean llamar la atención, pueden necesitar simpatías o comportarse inadecuadamente por venganza o por aburrimiento. Otros niños saben que el mal comportamiento les da poder, ¡el poder de arruinarle el día a los padres o docentes!
El modelo de disciplina asertiva nos invita a rayar la cancha y si está rayada, remarcarla, todas las personas buscan reglas del juego claras e informadas.
El primer requisito para implementar el modelo de disciplina asertiva es tener el Proyecto Educativo Institucional y sus reglamentos disciplinarios creados en forma participativa y consensuadamente con todos los estamentos de la comunidad educativa, una vez claro lo que toda la comunidad quiere y lo que no, entonces ya tenemos un gran marco regulador, luego en la sala de clases generamos otra instancia democratizadora y es acordar a cuales son los comportamiento esperados en el curso, entiéndase levantar la mano antes de hablar, participar activamente en clases, no hablar por teléfono en clases dejando en claro cuales serán las consecuencias positivas al cumplir lo acordado y “cuales son las consecuencias negativas al no cumplirlo. La palabra clave de estas dos partes será consistencia, no podemos relativizar los acuerdos. Para seguir este modelo debemos ser consistentes. Si hay más de un niño o niña que presente conductas inadecuadas, debemos ser consistentes con todos al aplicar las medidas disciplinarias. Pero éste es claramente tarea de toda la comunidad educativa, por lo tanto es de extrema importancia que nadie de la comunidad rebaje las consecuencias negativas con el fin de parecer amable frente al alumno, solo logrará confusión y el quiebre del modelo. Cuando felicitamos a nuestros alumnos, el profesor asertivo sabe que no puede ofrecer algo que no puede cumplir, dar excusas generará el mismo nivel de confusión y decepción que la detallada anteriormente.
Ahora breves consejos prácticos:
– El profesor asertivo jamás grita o eleva el tono de voz.
– El profesor asertivo se acerca al alumno en crisis y en privado recuerda los limites.
– El profesor asertivo deja en claro los objetivos de la clase y su cronograma.
– El profesor asertivo aplica las consecuencias pactadas con los alumnos y las que corresponden al reglamento de convivencia escolar.
– El profesor asertivo no participa en pugnas de poder con el alumno, recuerda los límites y aplica las consecuencias pactadas sin hacer escándalo de la situación, sin embargo entrega los estímulos y premios en el mayor de las solemnidades posible.
La disciplina asertiva abarca no sólo el establecimiento de normas o maneras de organización del aula, sino que incluye además la formación de valores morales en los alumnos y alumnas. Ser asertivo implica trabajar un enfoque de prevención y no de sanción.
Para finalizar recalcaré que este es un tema extenso y que por medio de talleres más detallados que la presente síntesis genera cambios sustanciales en la disciplina de los colegios de todos los segmentos, es importante además señalar que este tema lo ha estado abordando la Universidad Santo Tomás, por medio del Departamento de Formación General, habiéndose dictado más de nueve charlas a la fecha en distintas escuelas y colegios de la provincia.
El modelo de disciplina asertiva ofrece cambios estructurales en la relación profesor-alumno en la sala de clases, situación que está claramente debilitada en las aulas de nuestro país, tengamos por claro que al no enfrentar este desafío en forma asertiva tendremos costos mayores a nivel de sociedad.

 

Mauricio Guajardo Reyes
Profesor Universidad Santo Tomás, Los ángeles.

DISCIPLINA ASERTIVA

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DISCIPLINA ASERTIVA

DISCIPLINA ASERTIVA

DISCIPLINA ASERTIVA: El modelo de  Lee y Marlene Canter

El modelo de Lee y Marlene Canter podría ser un híbrido entre la línea restictiva y la positiva, pues es muy estricto en el cumplimiento de las normas y, a la vez, busca crear unas buenas relaciones entre profesores y alumnos.

La disciplina asertiva defiende que se sancionen los comportamientos inaceptables y se refuercen los que sean aceptables por los profesores. La idea es hacer ver al alumno que en todas partes encontrará unas reglas del juego que deben ser conocidas por todos para convivir en cualquier sitio y que “saltarse” esas reglas originan “faltas” y por consiguiente sanciones que tendrá que cumplir. Se trata pues de hacer reflexionar al joven sobre esos conocimientos indiscutibles que casi todos tienen sobre sus deportes favoritos: hay un terreno de juego, con unas líneas marcadas, un listado de reglas y otro de sanciones que conllevan desde una amonestación a la expulsión de la cancha de juego. La autoridad del árbitro no se discute y este actuará según el reglamento sancionando a los infractores. Debe quedar bien claro que para que el “juego” continúe todos aceptarán el veredicto…

En la disciplina asertiva, las reglas del juego las dictan los profesores, ellos y solamente ellos. Por consiguiente no son iniciativa ni de los padres ni de los alumnos.  Nadie puede imponer sus “reglas particulares” para jugar una partida de ajedrez como nadie puede saltarse el código de circulación para comportase en carretera como a alguien le parezca y conducir como le dé la gana…

A pesar de ello, el profesor se manifestaría en el aula con un lenguaje relajado, empleando la máxima cortesía y educación para exponer detalladamente el reglamento, hacer ver la falta cometida y el deber de aceptar la sanción como buen deportista.

Materializar esto en el aula es explicar a los alumnos la obligación de tener deberes, derechos y consecuencias. Es dejar bien claro que todos los alumnos tienen derecho a aprender sin ser molestados y respetar el derecho del profesor a impartir su clase sin ser interrumpido; es “alertar” a los alumnos que toda acción impropia en el aula tendrá sus consecuencias… y debería comenzar el profesor por un principio básico como la puntualidad para estar en el pupitre al comenzar la clase, no hablar sin pedir la palabra y no interrumpir a nadie en el transcurso de la clase.

Asimismo  un profesor sería asertivo cuando es capaz de escuchar y comprender a sus alumnos, antes de excederse al tomar decisiones “punitivas” que lo coloque ante sus alumnos no como a un “juez de línea” sino directamente como a un verdugo…

El primer requisito para implementar el modelo de disciplina asertiva es tener un Proyecto Educativo Institucional y sus reglamentos disciplinarios, entonces ya tenemos un gran marco regulador. Luego en el aula generamos otra normativa que  potencie los comportamientos esperados en el curso (entiéndase levantar la mano antes de hablar, participar activamente en clase, no hablar por teléfono…) dejando en claro cuales serán las consecuencias positivas al cumplir dichas normas y cuales son las consecuencias negativas al no cumplirlas. La palabra clave de estas dos partes será consistencia, el profesor no debe relajarse a la hora de aplicar las medidas que se derivan del cumplimiento e incumplimiento de las normas. Para seguir este modelo debemos ser consistentes. Si hay más de un niño o niña que presente conductas inadecuadas, debemos ser consistentes con todos al aplicar las medidas disciplinarias. Pero esta es claramente tarea de toda la comunidad educativa, por lo tanto es de extrema importancia que nadie de la comunidad rebaje las consecuencias negativas con el fin de parecer amable frente al alumno, nadie debe presentarse ante el alumno sancionado como un profesor guay del paraguay” que perdona por su cuenta al alumno pues estemal profesor, “aparentemente humano y comprensivo” solo logrará confusión y desconcierto entre los alumnos, cargándose él solito” el sistema educativo, empezando por la quiebra del modelo disciplinario asertivo.

agresividad

EL ESTILO ASERTIVO

El profesor asertivo jamás grita ni eleva el tono de voz. Se acerca al alumno en crisis y, en privado, repasa las reglas del juego y le recuerda a su alumno los límites, aplica las consecuencias pactadas en clase y las que correspondan al reglamento escolar. El profesor asertivo es además un referente humano para el alumno, que puede ayudarle porque tiene poder para ello y porque puede transmitir valores morales que servirán a su alumno para vivir en sociedad. La mejor cualidad de un profesor asertivo es que es capaz de crear unas relaciones estudiante-profesor positivas.

El estilo asertivo consiste en que el profesor comunica de manera clara sus deseos y sentimientos a los estudiantes, y dejan clara su disposición a apoyar sus palabras con acciones, si es necesario. Esta manera de proceder garantiza una mayor conformidad con sus exigencias y expectativas, siempre que estas exigencias y expectativas no sean excesivas. Los profesores asertivos establecen límites para sus estudiantes y los aplican. Dan instrucciones explícitas a un niño, como por ejemplo “deja de correr por los pasillos y camina”, o bien,  “deja de escribir en tu mesa o tendrás que limpiarla”.

APLICAR LA DISCIPLINA ASERTIVA

Existen seis pasos que deben seguirse para aplicar la disciplina asertiva:

  1. Crear unas relaciones estudiante-profesor positivas.
  2. Establecer normas o expectativas.
  3. Realizar un seguimiento de la mala conducta.
  4. Utilizar el castigo para que no se sobrepasen los límites.
  5. Implementar un sistema de consecuencias positivas.
  6. Conseguir una fuerte implicación paterna.

PUNTOS FUERTES DE LA DISCIPLINA ASERTIVA

  1. Es sencilla de aplicar.
  2. El profesor ostenta la autoridad de la clase e impone sus valores.
  3. Implica a los padres y a todo el personal escolar en el proceso disciplinario.

PUNTOS DÉBILES DE LA DISCIPLINA ASERTIVA

  1. Este método de disciplina no estimula la autonomía de los estudiantes.
  2. No aborda las causas subyacentes de los problemas de disciplina, como trastornos emocionales o familiares, pobreza, marginación y otros.
  3. Aunque Canter recomienda el uso del refuerzo positivo el poner énfasis en las consecuencias negativas, en realidad es posible que el refuerzo positivo se vea excluido.
  4. Las consecuencias negativas o el castigo fomentan la rebeldía y estimulan precisamente el comportamiento que pretenden eliminar.

Fuente: El orden en las aulas. Recursos para resolver lo problemas de disciplina en clase. Clifford H. Edwards.

David Romero Martín (Profesor de Ciencias Sociales, Geografía e Historia)

EL ORDEN EN LAS AULAS

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EL ORDEN EN LAS AULAS Y LOS MODELOS DE DISCIPLINA

EL ORDEN EN LAS AULAS Y LOS MODELOS DE DISCIPLINA

 

LA DISCIPLINA…

Ante todo, dejar bien claro que disciplina es el más grande y bello sinónimo que en filosofía tiene la palabra educación

Todos sabemos que existen tres grandes grupos de modelos tradicionales disciplinarios para mantener una cierta idea de orden y concierto en el aula: los modelos  restrictivos, permisivos positivos. Sabemos que los restrictivos están basados en el control excesivo, orden sin libertad, no se dan opciones yse hace esto porque yo te lo digo, y punto”. Los permisivos son todo lo contrario, hay libertad total pero sin orden, se dan muchas opciones entre las que está haz lo que quieras”. Ha quedado demostrado a través de la historia de la educación que las dos grupos de modelos son igualmente dañinos y contraproducentes, no solo no han servido para nada sino que está constatado que han creado muchísimos problemas no solo en el aula sino en la vida afectiva de los alumnos y en su educación. Por el contrario, los modelos de disciplina positiva  se basan en fomentar  un comportamiento respetuoso de todos para todos con actuaciones “intermedias” a la hora de amonestar o sancionar al alumno…

En el libro del profesor Clifford H. Edwards, El orden en las aulas (Editorial CEAC educación) se explican con gran detalle los diferentes modelos de disciplina, desde los que le dan el control al profesor hasta los que les dan una mayor autonomía a los estudiantes. Su lectura ha sido para mí una experiencia muy enriquecedora, ya que su enfoque es eminentemente práctico, donde la teoría se subyuga a la apremiante necesidad de cualquier profesor de mantener el orden en el territorio de la clase.

Los modelos que analiza  el libro son los siguientes:

–        Modificación de conducta: B.F. Skinner.

–        Disciplina Asertiva: Lee Canter.

–        Consecuencias lógicas:Rudolf Dreikurs.

–        Análisis transaccional:Eric Berne y Thomas Harris.

–        Formación eficiente del profesorado:Thomas Gordon.

–        Terapia de la realidad/Teoría de la elección: William Glasser.

–        Disciplina Sensata: Forrest Gathercoal.

–        El modelo de Jones:Fredric H. Jones.

Es mi intención dedicar a cada modelo un artículo,  en este blog, pensando en aquellos profesionales que estén interesados y preocupados en cómo mejorar sus estrategias de gestión del aula.

 David Romero Martín